La gran incógnita que abre el golpe electoral a Trump para el resto del mundo
La reciente victoria demócrata en el Congreso estadounidense ha sido recibida por los aliados internacionales como un alivio estratégico frente a la incertidumbre que rodeaba la agenda de Donald Trump, aunque este resultado no logra disipar las dudas sobre la estabilidad a largo plazo de Washington. Si bien el control legislativo permite frenar ciertas políticas disruptivas, la profunda polarización que atraviesa la sociedad estadounidense continúa erosionando la previsibilidad de sus compromisos externos y su capacidad para ejercer un liderazgo global coherente. Esta fractura interna, sumada a los bruscos virajes en la política exterior de los últimos años, plantea una incógnita crítica para los socios de Estados Unidos, quienes ahora deben evaluar si el país es capaz de sostener una hoja de ruta diplomática firme o si, por el contrario, su influencia seguirá supeditada a los vaivenes de su convulsa política doméstica. En última instancia, el escenario actual obliga a las potencias globales a replantear sus alianzas ante un socio que, pese a mantener su peso institucional, muestra signos evidentes de fragilidad en su proyección internacional.
Publicado originalmente por La Nación
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