Reconocer a un perro propio activa procesos cerebrales similares a los que identifican rostros humanos conocidos
Un estudio científico reciente reveló que el cerebro humano procesa la imagen de un perro propio mediante mecanismos neuronales prácticamente idénticos a los que emplea para identificar rostros de personas conocidas. La investigación, que analizó la actividad eléctrica cerebral de 24 dueños de mascotas mientras observaban fotografías de individuos y animales tanto familiares como desconocidos, demostró que el vínculo afectivo con el animal genera una respuesta cognitiva equiparable a la interacción social humana. Estos hallazgos sugieren que el cerebro no distingue jerárquicamente entre especies al momento de reconocer a un ser querido, consolidando la importancia biológica de la relación entre humanos y sus animales de compañía.
Es uno de los temas de mayor conversación pública y relevancia social del país.
Publicado originalmente por Infobae
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